Real, Ilustre y Venereble Cofradía de Ntro. Padre Jesús de la Misericordia.
Stmo. Cristo de Ánimas y Ntra. Sra. del Gran Poder y San Juan de Dios.
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    Su bautizo no necesitó de ceremonia protocolaria ni fe de origen. El nombre le vino espontáneo y popular como popular fue la industria que desde muy antiguo hizo famosa la zona: el secado del pescado .

   Poníase el pescado a secar ( en las perchas ) de aquí recibió el primero de los barrios a extramuros el nombre de los Percheles. 

  Fueron los Percheles, pues, continuación histórica de aquellos originarios asentamientos tirios-fenicios que se establecieron sobre las lomas de la actual Alcazaba y que desarrollaron, entre otras distintas, la industria de las salazones. Esta tradición del mercadeo pesquero y producción industrial siguió después a lo largo de los distintos segmentos históricos de invasiones, dominios e irrupciones territoriales más o menos consentidos por la distinta ciudadanía que soportó godos, bizantinos, romanos y árabes. Esta última dominación enlaza con la Málaga hispano musulmana, periodo dentro del cual los Percheles comienzan a desarrollarse como gran barrio periférico de pescadores mitad urbano y mitad industrioso. 

   Precisamente si Cervantes menciona los Percheles en su Don Quijote , es por la circunstancia de que ya en el siglo XV era la zona de un muestrario tipológico de la picaresca más que un retablo diseñado por convencionalistas usos urbanos.

    El Perchel no es hoy aproximación de lo que fue. En pie quedan todavía algunas de sus antiguas casas y calles como las de Ancha del Carmen, Peregrino, Angosta del Carmen, Huerto de la Madera, Eslava, Salitre o Cuarteles, se echan de menos antiguas algarabías, rumores y músicas urbanas que nos recuerdan la antigua plaza de Ortigosa o de San Pedro y Mamely, de las calles Esquilache, Cerezuela, Istúriz, Matadero Viejo, la Puente, Zuñiga, San Jacinto, Santa Rosa, Cerrojo, Huerta del Obispo...,en las que un abigarrado y concurrido friso humano hecho a todas las vicisitudes y carestías aprendió que ser perchelero lo era a costa de la propia persona, pues defender tal peculiaridad ciudadana de origen acarreaba no pocas dificultades para integrarse en la población intramuros. 

   No fue un barrio cualquiera el Perchel. Hay que considerar que por el gran territorio que con los siglos ocupó, el número elevado de casas que en su perímetro se construyeron y el no menos importante de sus industrias de todo tipo, el flujo y reflujo vecinal fue constante, y su nombre, a causa de la ocupación humana y su espíritu industrial famoso.   


(**) Fuente:  "Los barrios de Málaga"  (Publicación del diario Sur).